Ampère trabajó igualmente en la matemática,
concentrándose en la teoría de probabilidadesy en la
integración de las ecuaciones diferenciales parciales.
En 1820, a partir del
experimento de Hans Christian Oersted,2 estudió la relación entremagnetismo y electricidad.
Descubrió que la dirección que toma la aguja de una brújuladepende
de la dirección de la corriente eléctrica que circula cerca y dedujo de esto la
regla llamada « de Ampère»: un hombre está acostado sobre el conductor; la
corriente, que va por convención de más a menos, lo atraviesa de pies a cabeza;
sus ojos apuntarán a la aguja imantada. El polo norte de esta aguja se desplaza
entonces a su izquierda. Esto es ejemplificado también en la regla de la mano derecha: si se separan
los tres primeros dedos de la mano derecha de manera que el cordial indique la
dirección del campo magnético y el pulgar la del movimiento, entonces el índice
indicará la dirección por la que circula la corriente.
De las leyes de
Ampère, la más conocida es la de electrodinámica.
Esta describe las fuerzas que dos conductores paralelos atravesados por
corriente eléctrica ejercen uno sobre otro. Si el sentido
de la corriente es el mismo en los dos conductores,
estos se atraen; si la corriente se desplaza en sentidos opuestos, los
conductores se repelen. Describe igualmente la relación que existe entre la
fuerza de corriente y la del campo magnético correspondiente. Estos trabajos
fundan la electrodinámica e influencian considerablemente a la física del siglo XIX.
Ampère interpreta el
fenómeno del magnetismo con la teoría de la corriente molecular, según la cual
innombrables partículas minúsculas, cargadas eléctricamente, estarían en
movimiento dentro del conductor. Esta teoría es rechazada por los científicos
de la época y no se impone hasta sesenta años después gracias al descubrimiento
del electrón.
Además de su trabajo
sobre la electrodinámica,
intenta explicar ciertos fenómenos químicos con la geometría de las moléculas y
emite, al igual que Avogadro, la hipótesis de
que el número de moléculas contenidas en un gas es proporcional a
su volumen.
André-Marie Ampère
fue titular del púlpito de Física general y experimental del Collège de France, sucediendo a Louis Lefèvre-Gineau y siendo reemplazado por Félix Savart.
Está enterrado en el cementerio de Montmartre en París.
Inventó el galvanómetro,
el primer telégrafo eléctrico y, junto a François
Arago, el electroimán.
Fue gracias a Ampère que se dieron a conocer los términos corriente eléctrica y tensión eléctrica.
Además, en la
querella por la naturaleza del cloro, él fue de los primeros en abogar por
"el cloro: cuerpo simple", contra la idea entonces extendida de
"cloro: compuesto oxigenado del ácido muriático" (hoy ácido
clorhídrico).
Amigo de Ballanche y de Gilles Coupier, de filosofía personalmente
inquieta, Ampère también publicó una importante clasificación de ciencias.

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